Diamantes de Sangre
“África dolida, costumbres de antaño, búsqueda de la identidad perdida, en cada ardid, cada engaño. En cada lágrima vertida, en cada sueño trunco, una esperanza dormida tras un nuevo abuso”. ¡Vive tranquila!, “la oración del justo es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”.
Quisiéramos comenzar diciendo que este es un tema que ha calado hasta lo más profundo de nuestras almas, aún no podemos comprender por qué hay tanta violencia, tanto abuso, cuántas lágrimas derramadas y ¿para qué? Si finalmente la vida sigue su curso y el daño ya está hecho, pero aún queda la esperanza de que esos obscuros corazones algún día puedan pintarse de blanco; sin embargo, el presente dice otra cosa, tomar como soldados a pequeños niños y aislarlos, muertes de un millar personas; y la utilización de tácticas de terror, como la amputación de manos y brazos entre los civiles.
El Tráfico de Diamantes consiste en el intercambio de diamantes por armas, estas piedras preciosas son las que costean las guerras en África. El tráfico ilegal de diamantes mueve miles de millones de dólares al año y la mayor parte de ese dinero es para la compra de rifles de asalto, lanzacohetes, municiones, etc. Así también, se contratan mercenarios, se pervierten gobiernos y se crean golpes de estado.
La venta de estos diamantes ilegales es muy práctica y sencilla, dado el tamaño de las piedras que no logran ser detectadas en ningún aeropuerto y se pueden cambiar fácilmente por dinero en efectivo. Hay muchos países que terminaron en cenizas tras guerras civiles por el control de las minas de diamantes. Los “diamantes de Sangre” han financiado guerras que han acabado con la vida de millones de personas en Angola, Sierra Leona, Liberia y República Democrática de Congo.
De este punto quisiéramos destacar que Sierra Leona es el país más pobre del mundo a raíz de estas guerras. Es ahí donde la guerrilla del Frente Revolucionario Unido (FRU) por más de once años se enfrentó a una guerra civil con las fuerzas gubernamentales por el control de los campos de diamantes. Estos dos eran una banda de criminales que cometieron las peores barbaridades en contra de la población civil.
Por otro lado, la mayoría de las compañías más importantes dueñas de las minas, han sido acusadas por varios grupos de derechos humanos, por hacer negocios con diamantes ensangrentados, esto quiere decir que son diamantes fruto de la violencia, la explotación o botín de guerra en África.
Otro punto que nos gustaría destacar es que a raíz de esta situación, se creó una película protagonizada por Leonardo Di Caprio sobre el tráfico de diamantes, ante lo cual estas compañías gastan millones de dólares en publicidad para luchar contra este guión; ya que la película explica cómo el contrabando de estas piedras hermosas han financiado los más brutales conflictos africanos, ante esto los comerciantes se encuentran en jaque, conscientes de que esta película les pude hacer mucho daño. Por su parte el Consejo Mundial de Diamantes manifestó su molestia con la productora de “Diamante de Sangre”, ya que ésta escogió la época de navidad para el estreno de la película, momento en que se venden más joyas. Anular los efectos de la película les está costando millones de diamantes; de hecho la asociación batalló hasta el final para que en los títulos de crédito de la cinta apareciera su versión; sin embargo este intento fue fallido, pero han luchado por lavar su imagen. ¿Es posible que quieran desentenderse de este tema tan lógico, queriendo cambiar versiones, en vez de reconocer los errores y rectificar la acción como hombres pensantes y con sentimientos que somos?
Bueno hay que dejar en claro que desde África viene el 70% de los diamantes del mundo, siendo así uno de los principales motores de la guerra en este lugar el “Contrabando de Diamantes”. Lo favorable hoy en día es que el sistema exige a los países africanos la exportación de estas piedras preciosas con una certificación de “libre conflicto”, ante lo cual los países que importan tienen el compromiso de adquirir diamantes certificados.
Finalmente y a pesar de esta certificación “detrás de los destellos de un diamante se esconde la tragedia de millones de africanos, logran financiar la guerra y también provocar la muerte de miles de personas, la esclavitud en las minas, y el tráfico de armas; estos son diamantes ensangrentados fruto de la violencia”.
Quisiéramos comenzar diciendo que este es un tema que ha calado hasta lo más profundo de nuestras almas, aún no podemos comprender por qué hay tanta violencia, tanto abuso, cuántas lágrimas derramadas y ¿para qué? Si finalmente la vida sigue su curso y el daño ya está hecho, pero aún queda la esperanza de que esos obscuros corazones algún día puedan pintarse de blanco; sin embargo, el presente dice otra cosa, tomar como soldados a pequeños niños y aislarlos, muertes de un millar personas; y la utilización de tácticas de terror, como la amputación de manos y brazos entre los civiles.
El Tráfico de Diamantes consiste en el intercambio de diamantes por armas, estas piedras preciosas son las que costean las guerras en África. El tráfico ilegal de diamantes mueve miles de millones de dólares al año y la mayor parte de ese dinero es para la compra de rifles de asalto, lanzacohetes, municiones, etc. Así también, se contratan mercenarios, se pervierten gobiernos y se crean golpes de estado.
La venta de estos diamantes ilegales es muy práctica y sencilla, dado el tamaño de las piedras que no logran ser detectadas en ningún aeropuerto y se pueden cambiar fácilmente por dinero en efectivo. Hay muchos países que terminaron en cenizas tras guerras civiles por el control de las minas de diamantes. Los “diamantes de Sangre” han financiado guerras que han acabado con la vida de millones de personas en Angola, Sierra Leona, Liberia y República Democrática de Congo.
De este punto quisiéramos destacar que Sierra Leona es el país más pobre del mundo a raíz de estas guerras. Es ahí donde la guerrilla del Frente Revolucionario Unido (FRU) por más de once años se enfrentó a una guerra civil con las fuerzas gubernamentales por el control de los campos de diamantes. Estos dos eran una banda de criminales que cometieron las peores barbaridades en contra de la población civil.
Por otro lado, la mayoría de las compañías más importantes dueñas de las minas, han sido acusadas por varios grupos de derechos humanos, por hacer negocios con diamantes ensangrentados, esto quiere decir que son diamantes fruto de la violencia, la explotación o botín de guerra en África.
Otro punto que nos gustaría destacar es que a raíz de esta situación, se creó una película protagonizada por Leonardo Di Caprio sobre el tráfico de diamantes, ante lo cual estas compañías gastan millones de dólares en publicidad para luchar contra este guión; ya que la película explica cómo el contrabando de estas piedras hermosas han financiado los más brutales conflictos africanos, ante esto los comerciantes se encuentran en jaque, conscientes de que esta película les pude hacer mucho daño. Por su parte el Consejo Mundial de Diamantes manifestó su molestia con la productora de “Diamante de Sangre”, ya que ésta escogió la época de navidad para el estreno de la película, momento en que se venden más joyas. Anular los efectos de la película les está costando millones de diamantes; de hecho la asociación batalló hasta el final para que en los títulos de crédito de la cinta apareciera su versión; sin embargo este intento fue fallido, pero han luchado por lavar su imagen. ¿Es posible que quieran desentenderse de este tema tan lógico, queriendo cambiar versiones, en vez de reconocer los errores y rectificar la acción como hombres pensantes y con sentimientos que somos?
Bueno hay que dejar en claro que desde África viene el 70% de los diamantes del mundo, siendo así uno de los principales motores de la guerra en este lugar el “Contrabando de Diamantes”. Lo favorable hoy en día es que el sistema exige a los países africanos la exportación de estas piedras preciosas con una certificación de “libre conflicto”, ante lo cual los países que importan tienen el compromiso de adquirir diamantes certificados.
Finalmente y a pesar de esta certificación “detrás de los destellos de un diamante se esconde la tragedia de millones de africanos, logran financiar la guerra y también provocar la muerte de miles de personas, la esclavitud en las minas, y el tráfico de armas; estos son diamantes ensangrentados fruto de la violencia”.